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martes, 22 de octubre de 2013

Los demonios "tira piedras" de Ecuador

Hace 25 años, durante Semana Santa,  una  casa en Sauces 4, en el norte de Guayaquil,  fue  invadida por supuestos demonios o espíritus malos. Limber Vásquez, un expolicía  propietario del inmueble y el vecindario entero lo confirmaron.

El hombre en aquel entonces fue poseído por los entes, quienes lanzaban piedras y levantaban objetos y personas.

El suceso misterioso fue cubierto por la prensa y causó curiosidad en la ciudadanía.


Hace pocos días,  el vecindario asustó otra vez luego de escuchar ruidos que provenían de una casa vacía. Los moradores pensaron que la pesadilla había vuelto y organizaron una liberación demoniaca, pero se llevaron una sorpresa al encontrar a un perro callejero.

“Luché con el mismo demonio”, afirma Limber Vásquez, quien recuerda que en abril de 1988, durante el domingo de Ramos, vio con su esposa cómo estallaron los vidrios de las ventanas. El estruendo alarmó al vecindario. “Yo creía que eran mis vecinos quienes lanzaban piedras a la casa, por eso me subí a la terraza y disparé al aire”, comenta.

El lunes Santo de ese mismo año, Limber quedó estupefacto cuando vio flotar una piedra en el interior de su vivienda. “Salí corriendo y creí que me estaba volviendo loco”, señala.

Al siguiente día, luego de salir del trabajo, encontró su casa llena de humo y con olor a azufre. “Mi hijo estaba en el piso con espuma en la boca, tenía los ojos desorbitados, sus brazos y piernas estaban colocados en cruz. Mi esposa permanecía inmóvil, tenía la boca virada.

De su espalda y piernas chorreaba sangre. En una de las paredes de la vivienda  habían varios orificios”, comenta.

“En aquellos días perdimos la noción del tiempo, porque nos invadía el terror, teníamos vergüenza  y tratábamos  de ocultar lo que nos pasaba. Pero mi esposa y mi hijo gritaban, y la gente se aglomeraba. Creía que la golpeaba ”, expresa. 

La situación para esta familia fue tormentosa, no se explicaba cómo las piedras que los golpeaban atravesaban las paredes. Lo peor fue cuando los cuchillos “volaron” por los aires. “Mi esposa se encerraba  en el baño para no resultar herida”, comenta.

Limber narra que un día agarró un cuchillo que se quedó clavado en la pared para agredir a su hijo, “pero una fuerza  me lanzó contra el piso. Me rompí la frente y exclamé: ¡Dios, por qué permites que  esto pase!”.

Narra que posteriormente entró en éxtasis y se vio flotando sobre agua cristalina en la que había una iglesia. “Me acordé que mis padres eran cristianos.


Al siguiente día fui a un templo evangélico cuadrangular, ubicado en la Alborada, el pastor me dijo que entonara una alabanza en el piano, pero comencé a gritar, caí al piso y cinco hombres me llevaron hasta el altar, allí imploré ser liberado”, indicó.  

“No podía quedarme sola en la casa, pero mi esposo tenía que trabajar, era policía. Al principio no veíamos las piedras, pero por el sonido presumíamos que eran, las cosas se rompían”, dijo Isabel Álava, esposa de Limber, actual maestra de secundaria.
Según ella, un día fueron atacados a piedrazos. Aterrada corrió al patio y  una vecina le dio una botella con agua bendecida por el papa Juan Pablo II, cuando llegó a Samanes.

“Al entrar con la botella en mi casa, pude ver que una piedra grande apareció. Esta me seguía y me hizo botar la botella”.

 “Lo que nosotros vivimos fue real, pero nunca abandonamos nuestra casa, porque creímos en Dios”, dijo.

Hoy Limber y su esposa afirman que los demonios no han regresado “Estos fueron sujetos y echados al infierno en el nombre de Jesús”, aseguran.

El martes Santo, de 1988, por la tarde, cuenta Limber, varias personas le colocaron  crucifijos y rosarios  en su cuello para contrarrestrar el mal, pero a las 22:00 cuando las luces de su casa se apagaron, mi hijo y la cama flotaron por los aires. Los zapatos salieron chispeados con fuerza,   “uno me golpeó en la cabeza y me desmayé.    Cuando reaccioné escuché un estruendo, sentí que alguien se me abalanzó  y me agarró  del cuello. Vi que era un ser calvo”.


Me decía:  “¡Maldito!, mata, yo soy tu amo”. En acto seguido, Limber, afirma, que se arrastró por el piso como culebra. “En mi mente solo tenía la orden de matar. Agarré mi revólver y disparé varias veces,  perseguí a mi esposa”, señala.

“Ante el escándalo, los vecinos entraron a la vivienda, me quitaron el arma, me bañaron con agua bendita. Yo no hablaba, rugía”, comenta el actual pastor evangélico.

“Don Limber creía que mis hijos eran quienes le  tiraban las piedras. Como vivimos a lado,   escuchábamos los gritos que ellos pegaban. Esos demonios los perseguían donde iban, dijo Trinidad Acosta, vecina de la casa endemoniada.

“Yo tenía 14 años, cuando sucedieron estas cosas en la casa endemoniada. Todos los muchachos corríamos a ver qué ocurría. La gente que entraba a ayudar, salía golpeada, a un cura le pasó lo mismo”, dijo José Luis Domínguez, camarógrafo.

“Son fenómenos físicos”

Para Humberto Medina, médium del centro espirita Enmanuel,  lo que ocurrió  fue un fenómeno físico que se  desarrolló a través de los espíritus.  “Ellos se sirven  de los fluidos de la energía de las personas y del ambiente con los que logran los efectos que desean, manipulan todo, lanzan objetos, abren puertas, quiebran platos”, indicó.
Agregó que los espíritus habrían vivido en esa casa, pero cuando llegaron los que la compraron, se molestaron.  Explicó que esta sería una de las muchas razones del comportamiento de los seres desencarnados (muertos).  Aconsejó a las personas que experimentan estos fenómenos fiscos que  pidan ayuda a  su congregación religiosa, o a un centro  espirita donde se los evoca y se los envía al mundo astral, luego de una sesión.

“No tienen explicación”

“Cuando se intenta entender determinados problemas que no tienen explicación científica o profesional, se suele atribuir la frase, fenómenos paranormales. Desde mi óptica no sabría explicar qué sucedió, pero lo que cuenta es lo que se hizo para superar aquella situación”, indicó el psicólogo Jorge Luis Escobar. Añadió que  el ser humano es biopsicosocial (factores biológicos, psicológicos y sociales) y espiritual. “A la ciencia aún le falta mucho por descubrir. Hasta mientras, ocurrirán fenómenos físicos que no tengan explicación lógica profesional,  pero las  personas buscarán  las soluciones en sus diversas creencias religiosas, tal como lo hizo esta familia”, concluyó.

“Los demonios son reales”

“Cuando Satanás y sus demonios pretenden poseer a una persona o familia, se apoderan de los bienes materiales u objetos. Mueven o lanzan cosas por los aires. Estos casos de posesiones demoniacas se manifiestan con frecuencia, y son fáciles de descubrir  por las acciones misteriosas que ocurren, y no es necesario estar dormidos para experimentar. Los demonios tienen jerarquía y grado de poder. Algunos pueden hacer levitar a las personas, mover camas, tirar piedras, romper objetos. La mayoría de religiones reconoce que estos seres infernales existen”, dijo.









Fuente: http://www.diario-extra.com/ediciones/2013/10/04/especial/demonios-tira-piedras/

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