El duende de la hornilla (Zaragoza, España) ~ Misterios en la Web

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lunes, 14 de noviembre de 2011

El duende de la hornilla (Zaragoza, España)


El 27 de septiembre de 1934, en un segundo piso del inmueble situado en la calle Gascón y Gotor nº 2 en Zaragoza, residencia de la familia Grijalva y propiedad de Antonio Palazón, fue el lugar donde se manifestó un presunto duende.

Una misteriosa voz se escucha en el edificio sin aclararse quién o qué la produce.
Se percibe por primera vez en el mes de septiembre, pero no sería hasta el mes de noviembre, cuando se desencadena el fenómeno.

Los hechos se desarrollaron en la cocina y, más concretamente, en el lugar que ocupaba una hornilla de carbón, con una chimenea de tiro regulada por una ventanilla de registro de humos.

Unas sonoras carcajadas habían estallado súbitamente en las escaleras del primer y segundo piso. Muchos vecinos abandonaban sus camas sobresaltados, preguntándose cual era el origen de tan misterioso sonido. La extrañeza de los vecinos se hizo mayor, cuando comprobaron que no se encontraba nadie deambulando por los rellanos. Todos se cuestionaban sobre quién podía ser el bromista.

Durante los siguientes días, sólo se escucharon ruidos extraños a últimas horas de la noche. Eran más breves y sonaban más lejanos. Por lo que la vecindad, no le otorgó tanta importancia.

El 15 de noviembre, Isabel, la inquilina del segundo derecha, escuchaba de labios de su criada de 16 años, Pascuala Alcober, que una lastimera voz masculina, le había dirigido la palabra en la cocina, a pesar de encontrarse completamente sola en la estancia.

Al día siguiente, cuando la muchacha cerraba la trampilla del fogón, la propia dueña del piso, pudo oír un chillido varonil que se articulaba en un "¡ay!" de dolor, y que a continuación exclamaba: "María, ven". Presas de un intenso pánico, las dos mujeres salieron a la galería pidiendo auxilio. Alarmados por los lamentos de angustia, varios vecinos aparecieron a los pocos segundos, por las escaleras de acceso a la segunda planta. Los vecinos del edificio, atemorizados por los sucesos y convencidos de que no se trataba de ninguna broma o fraude, interponían una denuncia en la comisaría de policía.

Pocos minutos después de haber sido puesta la denuncia, un agente del Cuerpo de Policía, entraba en la cocina dirigiéndose directamente hacia la hornilla, al tiempo que se burlaba del gentío que se había reunido para presenciar el hecho.

Al remover el interior del fogón con el gancho destinado a tal efecto, sonó de nuevo un sonido bronco, una voz que en la lejanía gritó: "¡Ay, ay, que me haces daño!". Las burlas cesaron de inmediato. Entre el 20 y 23 de noviembre los agentes de seguridad realizaron varios registros en el apartamento y en los pisos colindantes, pero no hallaron nada. Como medida suplementaria, varios guardias subieron al tejado y cortaron las antenas de radio, llegando incluso a cavar un foso alrededor del edificio, para descubrir si había algún cable enterrado.

La fama del acontecimiento se estaba convirtiendo en un problema. Una muchedumbre se reunía ante el edificio, alterando el orden público y se tuvieron que tomar medidas drásticas.
El Comisario Jefe de Vigilancia, Sr. Pérez, solicitó al juez Pablo de Pablos, que se hiciera cargo del caso. El letrado ordenó un rastreo y la vigilancia permanente del edificio, aparte de organizar una comisión médica para investigar este episodio.

A las cuatro de la tarde del sábado 24 de noviembre, el juez de guardia, D. Pablo de Pablos, en compañía de los forenses, D. Manuel Rost Mateo Ojer y D. Jaime Penella Murt, eran recibidos por Antonio Palazón, el dueño del inmueble.

Mientras el juez inspeccionaba el edificio e intercambiaba opiniones con los inquilinos, los forenses procedían a examinar a la muchacha. A las siete de la tarde abandonaban la casa, aconsejando a sus moradores que hicieran lo mismo y ordenando a los agentes de Seguridad que prohibieran la entrada a toda persona extraña. Aceptando la sugerencia del juez, los inquilinos desalojaron el inmueble tres horas después. El edificio quedaba completamente vacío ante la sorpresa de las personas que permanecían día y noche en la calle. Mientras policías y vecinos salían por la puerta principal, se oyó una voz que decía: "Adiós, adiós".

El lunes 26 de noviembre, fue emitido el informe médico forense que descartaba a la sirvienta como posible origen del fenómeno.

El asunto fue literalmente censurado por las autoridades políticas de la época. A las pocas semanas, un nuevo juez entraba en escena. El magistrado del Juzgado de Instrucción Nº 2, D. Pablo de Pablos, cedía la investigación al letrado D. Luis Fernando, juez municipal del Distrito 3, y éste remontaba las pesquisas, acompañado por el Dr. Gimeno Rivera.

El juez emitió su veredicto final el 3 de diciembre de 1934: "Primero quise oír la misteriosa voz. 


Las experiencias realizadas demuestran con absoluta claridad que ésta es debida a un fenómeno psíquico que únicamente se produce en determinadas circunstancias. 


En la cocina de la casa nos encontrábamos la muchacha de servicio de los antiguos inquilinos, dos testigos y yo. 
Bajo el punto de vista científico, no puede ser más interesante y sugestivo, pues aunque no es el primero que se produce, son muy contados los que se registran en la historia médica. 


Las actuaciones practicadas serán archivadas hoy, por no haberse encontrado a ninguna persona responsable de la falta. El misterioso suceso ha quedado totalmente aclarado".

Ni Pascuala Alcober, que tras la sentencia fue desterrada a su ciudad natal, ni ninguna otra de las personas del inmueble podían ser los responsables. Todo se orquestó de una forma premeditada para acabar con un asunto que molestaba a las autoridades. En diciembre de 1934 el duende desapareció. Y su última comunicación fue aterradora: "¡Voy a matar a todos los habitantes de esta maldita casa!".

Hoy en el mismo lugar donde tuvieron lugar estos extraños fenómenos que configuraron uno de los casos más conocidos y divulgados de la fenomenología Poltergeist en España.

Los planos de la casa fueron hallados en la hemeroteca Municipal de Zaragoza y como recuerdo, en el mismo lugar que se hallaba el edificio donde residó el espíritu fabuloso, se levanta en la actualidad un moderno edificio bautizado como EDIFICIO DUENDE, en memoria del protagonista del relato.








Fuentes: http://www.aliciagalvan.com/articulos/misterios/el-duende-de-la-hornilla y http://nina.lacoctelera.net/post/2006/03/13/el-duende-la-hornilla

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