A 400 kilómetros de altura, un fragmento de basura estelar de apenas un milímetro de grosor puede atravesar el traje de un astronauta y causarle la muerte al instante.
El impacto de uno de estos diminutos fragmentos equivale al de una bala a 28.000 km/h y empieza a ser un riesgo creciente en los paseos espaciales.

De las 2.000 toneladas de chatarra espacial que flotan hoy día alrededor la Tierra, hay unas 10.000 piezas cuyo tamaño (superior a 10 cm. en la órbita LEO y a un metro en la órbita GEO), permite a las agencias mantener un seguimiento exacto de la situación.
El 99% de basura restante lo componen varios millones de minúsculos objetos que flotan a la deriva y sin ningún tipo de control.
Cuando dos pedazos de chatarra espacial chocan en órbita, ya sea entre sí o contra un satélite, se generan miles de pequeños fragmentos cuyo efecto puede resultar letal: en el vacío, el impacto de un objeto del tamaño de una moneda equivale al de un autobús lanzado a toda velocidad.

El catálogo de impactos sobre el casco de la LDEF es sencillamente estremecedor.

Fuente: http://www.fogonazos.es/2006/09/metralla-espacial_115870323882392891.html
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