Nace en Kentucky en 1877 y se manifiesta en él el don de la profecía en 1901, accidentalmente y bajo circunstancias por demás llamativas. A causa de un simple resfrío pierde la voz y comienza entonces un peregrinar por distintos médicos tratando de superar el molesto estado que lo obligaba a hablar apenas susurrando.
Luego de un año de buscar una cura a su problema decide consultar a un conocido hipnotizador local. Y aquí viene lo sorprendente: en trance hipnótico, él mismo le indica al hipnotizador el estado de sus cuerdas vocales y el remedio.
El terapeuta siguió sus instrucciones y Cayce recuperó la voz.

















