Una sucesión de hechos inexplicables que suman figuras de apariencia humana que se mueven en las sombras, ruidos extraños y voces misteriosas de que se escuchan en sitios vacíos, son motivo de repetidos comentarios de parte de atribulados empleados, operarios y vigiladores nocturnos que cumplen tareas en el viejo gasómetro ubicado en las avenidas De los Constituyentes y General Paz, en Villa Maipú, partido de San Martín.
Los hechos que se registran en donde hoy funcionan las oficinas que coordinan la flota de vehículos de la empresa Gas Natural Fenosa, suelen darse durante la madrugada y de acuerdo al relato de antiguos empleados de la planta, los fenómenos de neta apariencia paranormal tienen lugar desde hace varios años.
Aunque no es fácil lograr testimonios directos de quienes han vivenciado experiencias escalofriantes y el tema, en sí, lleva a que algunos aportes que resultarían valiosos para profundizar en la cuestión sean mantenidos bajo estricta reserva, guardias de seguridad y operarios han dado cuenta de situaciones francamente alucinantes. Para el personal que se anima en voz baja a comentar algunos de estos hechos, los fenómenos que erizan la piel de quienes los experimentan guardan relación directa con la presencia “de espectros” o, si se quiere, almas en pena que recorren las instalaciones del gasómetro desactivado.
En ese sentido, los más memoriosos traen a colación el suicidio de un empleado acaecido tiempo atrás en la planta, hecho del cual, sin embargo, no hay mayores precisiones. Pero investigadores de fenómenos paranormales consultados por EXPEDIENTES SECRETOS asocian los episodios a “residuos energéticos” de quienes en vida tuvieron que ver con el lugar o, sir más lejos, la geografía cercana, consideración que cobra fuerza con solo pensar que uno de los predios vecinos al gasómetro es el que ocupó el ex Batallón 601, al que se lo puede asociar con desapariciones, tormentos y muertes.
Fluye el miedo
Volviendo a las manifestaciones fantasmales que se registran en el cilindro de hierro, entre los casos más emblemáticos de los últimos años está el del vigilador nocturno que una madrugada vio como desde el puesto sanitario de la planta, situado fuera de la estructura del gasómetro, alguien lo saludaba con la mano alzada.
Sorprendido porque a esa hora -eran las 3 de la mañana- hubiera alguien más en ese sector, el custodio se dirigió hasta esa dependencia para constatar que lo que había visto no había sido otra cosa que una sombra. Pero corpórea. Otros empleados de seguridad vieron no una sino varias veces a un sombra de perfil humano, muy oscura, que se traslada erguida cortando en diagonal la distancia entre el cerco perimetral de la colectora de la General Paz y el monumental cilindro. También hacen mención de las voces que vienen de lejos y que algunos trabajadores oyen sin que haya a la vista personas que las emitan.

De repente, como si alguien accionara golpes con un martillo, los armarios metálicos comenzaron a generar un ruido terrorífico. Recién varios minutos después de poner distancia de los vestidores, el impresionado trabajador pudo recuperar el aliento.
Fuente: http://diariopopular.com.ar/dp001.php?nId=612304&src=NP
1 comentarios:
Bueno me has dejado pensando con lo de los hombres de negro. En realidad existen, pero son humanos u otros tipos de entes.... No he investigado mucho al respecto, voy a ver que averiguo.
Saludos
Capandres
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