Edward Mordrake era un inglés que tenía un rostro extra en la nuca.
Edward era ávido en música y letras, sin embargo, semejante deformidad, no lo dejaba vivir en paz.
De acuerdo a las historias que se cuentan de él, el rostro no podía hablar ni comer, pero podía reír y llorar.
Edward era ávido en música y letras, sin embargo, semejante deformidad, no lo dejaba vivir en paz.
De acuerdo a las historias que se cuentan de él, el rostro no podía hablar ni comer, pero podía reír y llorar.
(Atención, el articulo posee imágenes que pueden resultar perturbadoras)

