Las pirámides circulares de Guadalajara ~ Misterios en la Web

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lunes, 26 de agosto de 2013

Las pirámides circulares de Guadalajara

A sólo hora y media de la ciudad de Guadalajara, se encuentra un poblado que vio nacer la cultura en Jalisco, Teuchitlán, considerada por algunos investigadores, como una de las zonas arqueológicas más importante del occidente de México, cuya magia se siente desde que llegas, te sientas alrededor de su quiosco de singular arquitectura y te dejas envolver por su muy particular gama de sonidos, que entremezclan graznidos con risas y cantares lejanos.
Lo más peculiar de estas piramides, es que son de forma circular.

Cerca de esta comunidad, cuyo nombre se deriva de la voz Teotzitlán o Teutzitlán, que se interpreta como “lugar del dios Tenoch”, allá en las alturas de su lomerío vecino, se encuentra la más importante zona arqueológica de Jalisco. En Jalisco existen alrededor de 950 zonas arqueológicas que están bajo trabajos de investigación.

Según datos del Instituto Nacional de Antropología e Historia de Jalisco, en el estado puede haber más de 2,000 sitios arqueológicos. Más no se trata sólo de lugares en los que se encuentran restos de grandes ciudades o centros ceremoniales, sino que se considera como sitio arqueológico: “cualquier lugar donde haya quedado vestigio de la actividad humana”, así que podría ir desde un lugar donde antepasados se sentaron a descansar o comer y dejaron rastros de ello, a uno en el que haya una pirámide, tumbas o complejos habitacionales.hasta centros ceremoniales como el que hoy nos ocupa, conocido como Los Guachimontones.

En realidad, es poco lo que se sabe acerca del sitio, ya que su descubrimiento data apenas de 1970 y su estudio y recuperación comenzaron en 1996, lo que en arqueología representa un periodo muy breve para lograr un estudio profundo. Sin embargo, se conocen datos de gran interés acerca de la zona y día con día, bajo la dirección de Phil Weigand, su esposa Arcelia garcía y su equipo de investigación, se van descubriendo nuevos datos que nos van sorprendiendo y nos ilustran acerca de esta civilización, conocida como Tradición Teuchitlán, que tuvo su auge entre los años 200 y 400 d.C. y desapareció hacia el 900 d.C, aunque se sabe que su antigüedad es de más de 2 mil años.

El arqueólogo Weigand y la maestra Arcelia García, por más de treinta años se dieron a la tarea de localizar y registrar más de dos mil sitios y aproximadamente 400 edificios de círculos concéntricos que abarcan diferentes periodos, es decir, del formativo tardío, fase del Arenal; 300 a. C. a la fase Teuchitlán l; y 350 a 700 d. C.

El recinto ha tenido maltratos a lo largo de los años, piedras de las ruinas se han usado para empedrar calles y levantar casas en el pueblo

Los Guachimontones tiene poco que ver con los centros arqueológicos conocidos en México, ya que su arquitectura puede sólo compararse con algunas representaciones del altiplano central como Cuicuilco; paradójicamente también tiene coincidencias asombrosas, como el juego de pelota -de los mayores de mesoamérica- y su sistema de riego, apenas comparables con la magnitud del juego de Chichen Itzá y la ingeniería hidráulica de Calakmul; el primero, sitio maya del periodo post clásico en Yucatán y el segundo del Clásico tardío de la misma civilización, pero en Campeche.


El nombre de este asentamiento tiene dos teorías en cuanto a su toponimia: Se dice por ejemplo -y es la versión más aceptada-que proviene del náhuatl Huaxe (guaje), combinado con el castellano montón, lo que le daría el significado de Montón de Guajes (aunque no se especifica si se refiere al árbol o a la pieza artesanal usada como cantimplora y otras utilerías); sin embargo, el profesor Weigand asegura que el idioma del lugar podría haber sido el totorame o el chibcha, lo que cambiaría el significado del nombre a “lugar cerrado”.

La lengua totorame es una variante del cora nayarita y el pueblo era pacífico y no tuvo grandes ciudades, lo que hace pensar en cómo la Tradición Teuchitlán pudo haber adoptado su dialecto, aunque geográficamente es muy factible; en cuanto a los chibchas, es un grupo de origen sudamericano y aunque el contacto de mayas y otras civilizaciones con el sur del continente está documentado, no existe un claro nexo entre ellos y el occidente de México.
Pero cualquiera que sea el origen de su nombre, lo que sobresale es la forma de construcción de este centro ceremonial, en el que se calcula que habitaban 40,000 naturales.

Sus 19 hectáreas comprenden estructuras circulares concéntricas hechas con tierra y arena apisonadas, además de piedras, adobe y cal para los edificios mayores, cuya arquitectura se basa en una pirámide principal integrada por dos niveles diferenciados, divididos por una banqueta superior. que en realidad era un altar grande.

Diversos niveles concéntricos escalonados, con orientación cardinal e ínter cardinal sus pisos son un calendario exacto de 52 años ; un eje vertical que conecta el cielo, la tierra y el inframundo; un bordo circundante que corresponde al horizonte; postes funcionales como reloj de sol o estructuras altas que marcaban las posiciones del sol en el solsticio y el equinoccio y cuatro escalinatas que en una forma connotativa religiosa evocan al viento, el agua, el fuego y la tierra, que daban acceso a los sacerdotes y la clase dominante.

En la planta baja, alrededor de la estructura circular, había una plataforma con una banqueta a la que se conoce como patio y a su alrededor, cuenta con diversos números de plataformas rectangulares donde se asentaban las chozas y de donde el pueblo podía observar mejor los actos religiosos y los de gobierno que se realizaban.

Los conjuntos circulares sugieren un acceso restringido y de uso exclusivos para las familias de los gobernantes. Los recintos circulares del occidente son únicos, pero su geometría sigue principios cosmológicos ampliamente comprendidos. Estos principios, compartidos por todos los pueblos mesoamericanos, son los siguientes: orientación cardinal e ínter cardinal; eje vertical que conecta el cielo, la tierra y el inframundo; bordo circundante que corresponde al horizonte; postes como de reloj de sol o estructuras altas que funcionan como marcadores de las posiciones del sol en el solsticio y el equinoccio.

En el microcosmos arquitectónico circular, los gobernantes teocráticos de Teuchitlán observaron un programa de festivales rituales cíclicos, invocando a los espíritus ancestrales como intermediarios con las fuerzas naturales deidificadas, de las que dependían la cosecha y la vida. La economía, la historia y la religión estaban entremezcladas en esta percepción y uso del paisaje

El sitio, se cree que fue designado para rendir tributo al Dios Ehécatl, que era el dios del viento, una de las deidades principales de la Tradición en Teuchitlán.

Como parte de la zona al pié del volcán Tequila, que también incluye Teuchitlán, formando el área que fue designada, junto con los paisajes agaveros que la rodean, como uno de los sitios que fueron nombrados como Patrimonio de la Humanidad .

Con su complejo sistema de organización social, dejó un legado en su traza urbana; con los vestigios de un pueblo dedicado en gran parte a trabajar la obsidiana, el cobre, el oro, la plata y la malaquita; con su exacto conocimiento astronómico (los 52 escalones de la pirámide principal son un calendario infalible), los Guachimontones son un atractivo más del bello estado de Jalisco, enclavado además en una de sus zonas con mayor encanto paisajístico.

Para visitar el área toma en Guadalajara la salida hacia Puerto Vallarta libre, continúa hacia Tala y vira en la desviación a Teuchitlan, donde podrás contratar un guía que te lleve a la zona arqueológica; ya ahí, te invitamos a transportarte en el tiempo; a imaginar la vida cotidiana de una cultura de la que aún quedan muchas interrogantes por contestar y que por eso mismo resulta enigmática y por demás interesante, al igual que los poblados que la rodean: Tala, Ameca, Ahualco, San Juanito, Etzatlán y San Marcos, Todos dignos de ser visitados para completar tu mágica aventura por esta zona, en la que no sabrás qué te embriaga más: si su tequila o su magnífica historia.

Durante 1999 se inició el rescate de esta zona con la participación del Gobierno del Estado, a través de la Secretaría de Cultura, El Colegio de Michoacán, la Presidencia Municipal y el Patronato Los Guachimontones de Teuchitlán.

El comité para la reconstrucción de Guachimontones está integrado por Carlos Eduardo Gutiérrez Arce, Phil C. Weigand, Acelia García Anguiano y Efraín Cárdenas del Colegio de Michoacán. Además el doctor Enrique Meza Rosales, Héctor Salazar, presidente y tesorero respectivamente del municipio de Teuchitlán y miembros del Patronato.

El comité delimitó en 19 hectáreas la zona arqueológica y fue registrada ante el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Hoy, 1500 años después del abandono del área por sus habitantes, Guachimontones esta siendo restructurado y redescubierto. Muchas de las áreas ahora arqueológicas se encontraban en condiciones precarias por la agricultura de los dueños de estas tierras. Hoy, es patrimonio de la humanidad, lo cual no indica que esta terminado el trabajo, sino que simplemente esta comenzando renacer.







Fuente: http://lemonlab.cl/2012/08/29/las-peculiares-piramides-circulares-de-guadalajara/

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