Philip: Construyendo un fantasma ~ Misterios en la Web

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lunes, 8 de marzo de 2010

Philip: Construyendo un fantasma

En el verano de 1972, varios miembros de la Society for Psychical Research de Toronto, decidieron investigar las llamadas formas-ideas conjurando un espíritu.

Después de varios intentos frustrados, el grupo concibió al fin un procedimiento que parecía prometedor: reproducir el ambiente de una típica sesión victoriana. Para facilitar los experimentos, el grupo decidió establecer contacto con un ser totalmente ficticio. Para ello, uno de los miembros inventó una biografía del espíritu.
Llamado Philip, era un noble católico de la Inglaterra del siglo XVII, que se había suicidado cuando su esposa denunció a su amante como presunta bruja.
El grupo se reunía semanalmente y, sentados alrededor de la mesa, exhortaban a Philip para que se manifestase. Cuando colocaban las manos sobre la mesa, Philip respondía a menudo inclinándola. En definitiva, la mesa empezó a moverse y emitir golpes misteriosos en su superficie.
«Me pregunto si será Philip quien está haciendo esto», dijo al fin uno de los presentes. Le respondió un claro golpe y el grupo se excitó muchísimo y empezó a conversar regularmente en clave con el espíritu.

Como podía esperarse, los golpes -a los que no se pudo dar una explicación normal- respondían de completo acuerdo con la biografía ficticia de Philip. Si se hacía a éste una pregunta para la que no hubiese inventado el grupo una respuesta adecuada, la mesa sólo emitía unos sonidos extraños como de sierra.

El sonido y el movimiento se hacían más fuertes cuanto más se prolongaba la sesión. Los miembros del grupo informaron de que la mesa se alzaba sobre una pata e incluso levitaba. También dijeron que mostraba un tosco sentido del humor. Si alguien trataba de sentarse sobre la mesa para sujetarla, una fuerza súbita le arrojaba al suelo. Los golpes abandonaban a veces los confines de la mesa y sonaban en otras partes de la habitación.

Debido a la naturaleza. espectacular de estos experimentos, el grupo de Toronto empezó a dudar de la existencia de espíritus de buena fe. Y declaró que el comportamiento de los presuntos espíritus podía atribuirse a formas-ideas creadas solamente por los poderes de la mente.


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