La Suicida fantasma ~ Misterios en la Web

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martes, 22 de septiembre de 2009

La Suicida fantasma

Nuevamente, nuestro amigo y colaborador, Nefeš_metah, nos trae desde Ecuador, otra investigación inquietante.

Aqui el relato y el desarrollo de la investigación:

Este caso me llegó a las manos hace un año aproximadamente. Los testimonios y datos detallados en el informe son auténticos. Los verdaderos nombres de los testigos y del lugar donde se desarrollaron los fenómenos, han sido ocultados por deseos expresos de quienes me narraron estos alucinantes episodios.




El caso:

Una extraña mujer en el pasillo

Un edificio de apartamentos en una zona urbana de Quito (Ecuador) se habría convertido, hace pocos años, en el epicentro de unos quiméricos incidentes que se lograron explicar, en parte, luego de algunas investigaciones.


La fecha: 15 de abril de 2005
Hora: 18:40 pm
Testigo: Sonia G.


Sonia, la inquilina que arrendaba el quinto piso del edificio se vio sorprendida aquella tarde por un suceso que no ha logrado borrar de su mente.
El hecho se dio cuando se disponía a bajar por las escaleras hasta el primer piso. Salía con el propósito de tomar el colectivo e ir a visitar a una amiga muy querida. Pero al momento que se disponía a bajar por la escalera logró ver algo que le heló la sangre:

“Cuando estaba por bajar sentí una presencia al fondo del pasillo que da a mi habitación. En el oscuro fondo del pasillo se encontraba en posición erguida una señora. Se encontraba inmóvil y parecía estar observándome detenidamente. Me apresuré a preguntarle si buscaba a alguien en el edificio, no obtuve respuesta, razón por la cual decidí acercarme un poco más. Cuando estaba a unos cuatro metros de la señora, ésta me dio la espalda y dirigió sus pasos hacia una ventana que se localizaba a unos metros más al fondo.

Empezó, de pronto, a correr hacia aquella ventana. Yo la verdad me asusté mucho. Le grité que se detenga pero ya era demasiado tarde. Observé cómo se lanzó sin temor alguno hacia la ventana, en una actitud suicida. Solo esperé escuchar el estallido del cristal de la ventana y los posteriores alaridos desgarradores de la mujer al caer al pavimento.

Calculo que fueron tres segundos aproximadamente los que estuve con los ojos cerrados, esperando lo peor, pero nada llegó a ocurrir. Abrí los ojos y decidí percatarme de la escena o lance misterioso que me tocó vivir en aquel momento. Para sorpresa mía la señora había desaparecido.”


Sonia vivía en el edificio desde hace apenas tres meses y en ese tiempo no había sido testigo de nada fuera de lo normal. Ese día fue la excepción.

La testigo había quedado marcada de preguntas y de una sensación extraña que, como ella mismo dijo, fue menguando con el paso del tiempo.

En dicho pasillo no existe una correcta iluminación. El precario sistema eléctrico permite apenas atisbar el piso y áreas laterales. Solo un pequeño foco, usado en demasía, emite unas intermitencias muy frecuentes, confiriéndole al pasillo una estampa un tanto lóbrega.

El quinto piso donde vivía Sonia era el penúltimo del inmueble. El último servía de tendedero de ropa, opcional para el que lo necesitase.

“La extraña suicida –explica Sonia- desapareció de la manera más extraña.

En aquel pasadizo no había puertas por las que pudiera ingresar la mujer, salvo la de acceso al último piso, pero aquel día estaba con candado y seguridad lateral.

Si la mujer hubiese desistido en su propósito de acabar con su vida –continua Sonia- la habría visto aún caminando en el oscuro pasadizo, pero no fue así, no había rastro de la extraña mujer.

Tampoco puedo afirmar que terminó escapando aquella señora. Tenía que pasar necesariamente por donde yo me encontraba y no la vi hacerlo, además la mujer al momento en que llegó a la ventana, se encontraba a doce metros de mi ubicación. En los tres segundos que cerré los ojos, no importa la decisión que habría tomado, la hubiera tenido frente a mí, pero no fue así como dije, se había esfumado.”

“Desde el quinto piso vi caer a una mujer”
Este incidente se vio ratificado por otro inquilino. Testigo de un incidente paranormal, cuyo protagonista, era esta extraña dama.

Fecha: 17 de junio de 2005
Hora: 18:30 pm (aproximadamente)
Testigo: Pablo

“Estaba en el estacionamiento, caminando hacia mi auto. Recuerdo que debían ser aproximadamente las 18:30 pm y llevaba algo de prisa por llegar a un evento familiar.
Estaba en ese menester cuando, por alguna razón que desconozco, levanté la vista hacia la parte alta del edificio. La escena que contemplé me sobrecogió.


Desde el quinto piso vi caer a una mujer. Vestía un atuendo negro según pude observar. Me quedé helado e inmóvil. Era la primera vez que veía a una suicida en mi vida, peor lo que vino a continuación disparó mis nervios aún más.
Cuando estaba por impactar contra la calzada –relata Pablo- se esfumó, desapareció, así de simple.”


La extraña mujer había desaparecido, en extrañas circunstancias, frente a un segundo testigo. ¿Quién era esta misteriosa dama suicida?

Pablo llevaba viviendo en el edificio algo así como unos seis meses y esa era la primera vez que se enfrenta a un suceso paranormal de esa naturaleza.

Una nueva desaparición

Fecha: 23 de septiembre de 2005
Hora: 8:15 am
Testigo: Patricia T.


Patricia, otra inquilina del inmueble, vendría a corroborar aún más las apariciones fantasmales de la extraña mujer. Ella junto a Sonia y Pablo se convirtieron en testigos directos de unos lances fuera de lo normal.

“Era un día soleado –recuerda Patricia-. Salía de mi habitación con la intención de ir a la farmacia por unas medicinas. Serían las 8:15 am aproximadamente, ya había bajado hasta el primer piso y caminaba por el estrecho pasadizo que conducía a la puerta de ingreso del inmueble. En eso me percato de la presencia de una dama. Una señora apareció de pronto y se aproximaba corriendo en mi dirección. Logré ver que venía muy dolida. Se tapaba la cara con las manos y emitía sollozos desgarradores.

Pasó por mi lado izquierdo muy aprisa y tomó las escaleras para dirigirse a los pisos superiores. Yo la verdad me sentí un poco mal con lo que vi, que decidí dar la vuelta y acudir a consolar a la pobre mujer. Giré sobre mis talones y me apresuré a ayudarla. Al acercarme hacia las escaleras observé hacia la parte superior, esperando ver a la desconsolada mujer subiendo aún el estrecho acceso, pero ahí las sorpresas llegaron.
No estaba la señora, desapareció sin dejar rastro. Me quedé muy sorprendida. Me tomó unos segundos dar la vuelta y dirigir mis pasos hacia la mujer. Al acercarme a las escaleras esperé ver a la señora a unos pocos escalones de donde me encontraba, sin embargo no se dio el caso. La señora desapareció sin dejar huella.

No pudo dirigirse hacia otro lugar. No había accesos a ninguna parte en las paredes laterales de la escalera. El trayecto carecía de puertas. Yo vi un fantasma, no hay duda de eso.”

Ahondando aún más en el asunto, los inquilinos decidieron preguntar sobre estos sucesos a la propietaria del edificio, con el fin de dar respuestas a tan extraños episodios en los que se han visto envueltos.

Doña Josefa, como la llamaremos aseguró que no existía nada que pudiera provocar aquellos lances espeluznantes.

Ella afirmó que en el edificio no existían fantasmas y que, posiblemente sean alucinaciones de los inquilinos.

Esto, por obvias razones, molestó a los tres inquilinos, que no cedieron un paso en la interrogación sobre el caso. Doña Josefa, luego de varios minutos de acometida verbal de parte de los testigos, optó por relatar un dato que, hasta la fecha, no ha dado a conocer a ningún inquilino del inmueble.

“Hace muchos años –relata Doña Josefa- tuvimos a una visitante inesperada en el edificio. La mujer llegó a eso de las 8 de la mañana y subió desesperadamente la escalera hasta los pisos superiores. Estaba llorando desconsoladamente. El motivo: su novio que la engaño cruelmente con una de sus mejores amigas. Eso logró contarnos entre sollozos y llantos.
Le consolamos todos los presentes.


En aquella época teníamos a unos inquilinos muy atentos. Alguna chica que rentaba el cuarto piso, le invitó a su departamento, con el fin de darle alguna infusión caliente para aplacar los alterados nervios de la señora. La dama en cuestión tenía 38 años y hace meses atrás salió de una relación turbulenta, y para colmo de males, estaba viviendo una nueva vida tormentosa junto a este tipo que la engañaba."

El día la pasó con Mayra, la del departamento del cuarto piso. Habían conversado y todo y a eso de las seis de la tarde aproximadamente Mayra empezó a gritar y yo acudí a ver qué ocurría. La escena era espeluznante:

Gabriela, la chica sentimentalmente herida por el engaño de su novio, amenazaba con lanzarse al vacío desde lo alto.

En ese momento había subido hasta el quinto piso, con el fin de ganar más altura y que la muerte será instantánea.

Estaba a pocos metros de Mayra y Gabriela a unos metros más adelante por el pasillo del quinto piso.

En un arranque de cólera gritó: ¡No lo soporto más! Corrió hacia la ventana del fondo y se lanzó decididamente hacia el vacío. Destruyó la ventana y cayó al vacío.

Estaba aún con signos vitales cuando llegó la ambulancia, pero en el trayecto al hospital, falleció.

Este suceso fue notorio por algunos años, en determinados momentos. Casualmente a tempranas horas de la mañana y al atardecer, que fue cuando se suicidó.
La impregnación de este suceso ha quedado marcado entre las paredes de este antiguo edificio de apartamentos.

La estela de dolor de aquella vez aún se logra ver, si se está en el momento adecuado y en el lugar señalado.

Un suceso que jamás olvidará Doña Josefa y los inquilinos que aquella vez no pudieron tenderle una mano a esta desconsolada dama.

Aún, dentro de estas paredes se logra ver su silueta, entrando apresuradamente al edificio y al atardecer lanzándose al vacío. El dolor de esta mujer aún no ha sido borrado en su totalidad por el tiempo, siendo necesaria la reproducción del mismo desde hace tiempo atrás. Un dolor que aún se respira, que aún se siente, que aún se vive.

4 comentarios:

Muy bueno, es muy interesante lo que cuentan ahí. Pero la mujer evidentemente no estaba bien de la cabeza.

El desorden mental, es algo que siempre esta latente ante alguna fenomenología de este tipo.
Un fuerte estado de shock, tambien puede provocar, que el relato posterior de los hechos, se vea alterado.
Para estos casos siempre es importante, obtener mas de un testigo y contrastar la información.
Gracias por pasar por el blog!
Saludos!

La cultura japonesa cree que el suicida esta condenado a repetir su suicidio todos los dias a la misma hora hasta que alguien cercano lo saque del circulo de tiempo en el que quedo atrapado haciendole saber que ha muerto.

Muy buen dato Mordisco Veloz!
Muchas gracias por compartir esa información con nosotros!

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