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viernes, 26 de agosto de 2011

Contactados del mas alla, mediante una computadora

La computadora es uno de los símbolos tecnológicos de nuestro tiempo. Y como si los pretendidos contactos con el más allá se adaptaran a cada uno de los nuevos dispositivos, desde la aparición de los primeros Home Computers –incluidas las pioneras computadoras personales: Commodore 64, Spectrum, Sinclair, etc–, éstos se convirtieron en el «puente» entre el mundo de los espíritus y nuestra realidad material.



En la actualidad, en los equipos informáticos se registran de forma paranormal voces, imágenes e incluso textos. A veces sucede espontáneamente y en otras ocasiones de un modo reiterado.

Algunos investigadores los utilizan para sustituir al grabador de cinta en la grabación de las clásicas psicofonías o al vídeo en las psicoimágenes. Más recientemente han aportado las herramientas necesarias para mejorar estas pretendidas vías de contacto.

Pero comencemos por el principio. Una de las primeras experiencias de contacto a través de computadoras la vivió un alemán llamado Manfred Boden. Experto en estadística, trabajaba con computadoras desde finales de los años setenta. En 1979 utilizaba una que poseía una unidad de cinta para registrar sus programas. Todo un lujo en aquellos años, aunque ahora nos pueda parecer más que desfasado.

Un fantasma en la computadora

Boden ya había detectado algunos fenómenos extraños con anterioridad en la cinta magnética de su ordenador, pero fue a finales de octubre de 1980 cuando comenzaron sus más impresionantes experiencias. El 21 de octubre de ese año, el informático terminó de diseñar un programa sobre biorritmos y se lo entregó a un amigo en una cinta de casete para que lo utilizara en su propio ordenador.

Poco tiempo después, el usuario llamó a Boden para comentarle que algo funcionaba mal en el programa, ya que cada vez que lo «arrancaba», su ordenador no realizaba las operaciones correctamente.

Luego de someter el software a un análisis detallado, Manfred comprobó que efectivamente existían algunas modificaciones en varias líneas de su programa. En una de ellas, un «23» había sido reemplazado por las letras «KG», y en una de las gráficas de representación se leían las letras «HI», cuando no deberían estar allí. A cada nueva verificación que Manfred hacía de su programa, nuevos e incomprensibles cambios iban surgiendo en el software, los cuales no correspondían a ningún fallo del sistema.

Nótese las letras KGKGKG en el listado original 
(Click para ampliar)

Las letras «KG» que se repetían frecuentemente en el ordenador fueron interpretadas por Manfred como las siglas de Klaus Günter, un amigo suyo fallecido pocos meses atrás, cuando contaba con 45 años de edad. Para llegar a esta conclusión se basaba en varias modificaciones que había en el programa, como por ejemplo la repetición en cinco ocasiones del número 180480 en la misma hoja, cuando Günter había fallecido el 18/04/80.

Más increíble es que Boden descubrió un mensaje que incluía palabras completas, incluso frases, que podrían interpretarse como una trágica premonición. En varias de las páginas del programa estaban insertadas las siguientes «comunicaciones»:

Página 3: Usted muere.
Página 4: Estoy presente usted muere.
Página 5: Estoy presente usted muere Manfred. Estoy presente usted muere Manfred 1982.
Página 6: Estoy presente usted muere Manfred 1982 accidente.
Página 7: Estoy presente usted muere Manfred 1982 accidente 16.8.1982. Estoy presente usted muere Manfred 1982 accidente 16.8.1982. Suyo Klaus.


Listados donde anuncia la muerte 
de Boden en 1982

Afortunadamente, la premonición que Boden habría recibido de Klaus Günter no se cumplió. Éste nunca se dejó impresionar por estas profecías del más allá. Sin embargo, Manfred Boden siguió recibiendo comunicaciones a través de su computadora. Las interferencias en el ordenador se prolongaron durante un año, tiempo en el que tuvo oportunidad de recibir respuestas a preguntas concretas e incluso establecer pequeños diálogos.

Paralelamente a las experiencias con el ordenador, el informático alemán sufrió el «acoso» telefónico de un supuesto espíritu, por lo que en su desesperación incluso llegó a denunciar a la compañía telefónica.
Ralf Determeyer, conocido investigador de fenómenos paranormales en Alemania, se convirtió en testigo de algunas de las «modificaciones» que sufría el ordenador de Boden.

El 10 de diciembre de 1980 presenció, en compañía del especialista en computación Jürgen W. y del propio Boden, algunos de estos fenómenos. El ordenador utilizado era un Commodore CBM 8032 que estaba «cargado» con el programa de biorritmos.

El contenido del programa se iba alterando a medida que los datos entraban en el equipo y eran representados en la pantalla. A cada nuevo comando que se accionaba en el teclado, Determeyer llevaba a cabo un completo trabajo sobre las posibles perturbaciones que pueden sufrir estos equipos.

Su opinión al respecto es la siguiente: «Basada en el cuadro general, la explicación de las alteraciones temporarias y de sus contenidos semánticos no es posible como consecuencia de una perturbación técnica del sistema del ordenador.

Por ese motivo, el acontecimiento deberá ser clasificado como ‘paranormal’ y encuadrado como un caso especial de psicokinesis, aun no conocido en esta forma».

Ante la reiteración de los mensajes, Boden preparó un programa específico al que denominó Mensajes. A través del mismo recibió algunas presuntas comunicaciones de Klaus Günter. Mediante este programa, Boden pidió a su amigo Jürgen que introdujese en el ordenador un saludo a Klaus, el presunto comunicante del más allá. Jürgen, en vez de escribir: «Klaus, ¿cómo está?», tecleó: «Klaus, cabeza de cerdo, ¿cómo está?». Según el relato de Boden, la respuesta llegó rápidamente con la siguiente frase: «No me ofenda». Después de que Jürgen eliminó la expresión ofensiva, Klaus respondió cortésmente con la expresión «muy bien».

Aunque Manfred Boden fue el primero en recibir este tipo de «mensajes informáticos», otras muchas personas afirmaron más tarde haber protagonizado experiencias similares.

Cientos de mensajes en un año

El siguiente caso empezó en 1984, cuando el profesor de economía Ken Webster decidió reformar su vieja casa de Chester (Inglaterra). Inexplicablemente comenzaron a suceder en la vivienda algunos fenómenos de tipo poltergeist, como el movimiento de muebles y objetos. En cierto día, el ordenador comenzó a recibir una serie de mensajes de forma continuada. El economista llegó a recopilar unas 250 comunicaciones procedentes supuestamente del «otro lado» en un solo año. En ocasiones aparecían en la pantalla del equipo informático, y en otras los disquetes presentaban inexplicables modificaciones en su contenido.

El autor de los mensajes se identificaba como Thomas Harden. Contemporáneo del rey Enrique VIII, su nombre figura en varios documentos de época. Así, en las Anotaciones del Oxford Brasenose College consta su nombre, pues había sido decano de la capilla de dicho colegio en 1534 y acérrimo defensor de la figura del Papa.

Varios expertos en filología antigua analizaron el contenido de las anomalías detectadas en el ordenador de Webster, llegando a la conclusión de que las palabras y expresiones utilizadas podían corresponder a un inglés medieval utilizado entre los siglos XIV y XVI. Muchos de los referidos textos relataban sucesos y acontecimientos históricos; otros eran citas a autores muy poco conocidos o relataban su implicaciónla en la vida política y social de su época.

En varias oportunidades, Ken Webster intentó «atrapar» a su interlocutor en algún error, formulándole preguntas con trampa. En cierta ocasión, le preguntó si el rey de Inglaterra por aquellas fechas era James. La respuesta de Harden fue muy precisa: «Naturalmente el rey es Enrique VIII y tiene sesenta y cuatro años».

Ken Webster editó posteriormente el libro llamado "El plano Vertical" donde describe al detalle estas extrañas comunicaciones.



Fuente: Carlos G. Fernández para la revista AÑO/CERO

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