Todo comenzó en Marzo de 1990, el día que Estefanía Gutiérrez Lázaro, de 18 años, practicó el juego de la Ouija junto a varias compañeras de instituto.Estefanía y sus amigas estaban haciendo la Ouija, cuando una profesora las sorprendió y rompió la tabla y el vaso, quedandole a Estefanía el humo orbitando por el rostro.

