En nuestra vida podemos encontrar ciertos objetos con mucha asiduidad, objetos que aparecen mucho ante nuestros ojos a lo largo del día. Objetos habituales, vamos.También podemos encontrar objetos poco habituales, que no vemos con demasiada frecuencia. Digamos objetos raros. O sea, que cualquiera de nosotros clasificaría estos objetos como objetos con forma habitual y objetos con forma rara.
Cuando uno conoce la existencia de la figura que presentamos en este artículo dicha clasificación adquiere una categoría propia para ella.

